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OKR y KPI Qué son y diferencias

Diferencias entre KPI y OKR.

Índice

Actualmente es muy sencillo medir las acciones que emprende una empresa. Bueno en realidad, es muy accesible llevar a cabo una medición. Hacer un seguimiento correcto de las acciones de la empresa no es una tarea tan sencilla. Requiere entender bien las diferencias entre las distintas métricas, saber establecer los KPI adecuados y entender el funcionamiento de los OKR.

No es difícil caer en el error de medir multitud de parámetros sin entender bien qué es lo que estamos evaluando. Como consecuencia la sobre información de datos en lugar de ayudar a la toma de decisiones se convierte en un problema más con el que lidiar en la empresa.

Por eso hoy vamos a hablar de dos conceptos que últimamente están sonando mucho. Los OKR y los KPI. Ambos son elementos que nos ayudarán a evaluar el avance de la empresa, pero existen diferencias significativas entre ellos.

Lo primero que tenemos que tener claro a la hora de evaluar los objetivos y las acciones de la empresa, es que debemos escoger indicadores relevantes. Como dice John Doerr «Messure what matters».

¿Qué son los objetivos OKR?

Los OKR «Objectives and Key Results«, son una metodología para establecer los objetivos estratégicos de una empresa. Pero a su vez, esta metodología subdivide los objetivos estratégicos en objetivos trimestrales y define una serie de resultados clave que determinarán la consecución final de los objetivos.

En resumen, los objetivos nos van a indicar hacia dónde queremos ir, mientras que los resultados clave son la respuesta a «¿cómo vamos a saber que hemos llegado?».

John Doerr es considerado el padre de los OKR. Doerr es un inversor estadounidense y director del Venture Capital Kleiner Perkins. Entre otros, es inversor y board member de Google y Amazon y es en este primero donde introdujo los OKR que revolucionaron el modo de trabajar de la empresa tecnológica.

La principal virtud de los OKR no es que se empleen empresas como Google. Lo mejor de esta metodología es que resulta muy fácil de trasladarla a cualquier tipo de empresa, independientemente de su tamaño.

Implementar la metodología de los OKR, permitir organizar el trabajo, realizar el seguimiento y ayuda a establecer prioridades en la empresa.

El uso de OKR, permite además alinear el trabajo de toda la organización y marcar un único rumbo para todos los empleados de la empresa. Algo muy práctico, no solo para grandes multinacionales, también para pequeñas y medianas empresas, donde el trabajo está más correlacionado entre departamentos y los diferentes miembros del equipo.

Cómo trabajar con objetivos OKR.

El punto de partida debe ser siempre la visión de la empresa, es el propósito que guía todas las decisiones. Partiendo de la visión y los objetivos estratégicos se definen los objetivos anuales de la compañía. Es el momento de preguntarse: «¿Dónde quiero estar el próximo año?».

Una vez definido el objetivo u objetivos anuales, se establecen los objetivos trimestrales que contribuyen a conseguir el objetivo global. Los objetivos trimestrales son objetivos operativos y se pueden trabajar por departamentos, es decir, que cada departamento tendrá su propio cuadro de OKR donde se van a identificar los objetivos trimestrales y anuales de cada área funcional de la empresa.

Recuerda que los objetivos deben ser medibles, es decir, saber si se han conseguido; se responde con un sí o no. Y cuantificables, es decir, en qué grado se han conseguido; se responde con un número o porcentaje.

Los Key Results o Resultados Clave son los que nos van a indicar que hemos alcanzado el objetivo y en qué medida.

Para alcanzar los resultados clave llevaremos a cabo una serie de acciones que estarán alineadas con el objetivo que pretendemos alcanzar. Es muy interesante y recomendable implicar a todo el equipo de la empresa a la hora de definir estos resultados clave y en especial las acciones a llevar a cabo, ya que serán ellos los responsables de ejecutarlas. 

Los OKR se definen anualmente y es necesario realizar revisiones periódicamente. Como mínimo debemos garantizar una revisión trimestral para poder asegurar su cumplimiento. Los objetivos trimestrales se irán adaptando así al resultado de la evaluación ,pudiendo incorporar o modificar algunos de los objetivos trimestrales planteados inicialmente.

Al evaluar el avance y consecución de los objetivos, se puntúa el nivel de los resultados obtenidos de 0 a 1 o expresado en un tanto por ciento. Si se alcanza la máxima puntuación sistemáticamente, es decir, el 100 % de todos los resultados clave, supondrá que nos quedamos cortos cuando establecimos el objetivo.

Lo normal sería estar entre un 70 % y un 80 %. Y un resultado inferior al 40 % nos indicará que las acciones planteadas no están teniendo el efecto deseado y deberemos revisarlas y analizar en profundidad por qué no se están cumpliendo los resultados.

Los OKR organizan el trabajo en una estructura de nido, dividiendo un objetivo grande y ambicioso en pequeños hitos que irán contribuyendo a alcanzar el objetivo global. Así, la consecución de los resultados clave contribuyen a alcanzar los objetivos trimestrales y estos a su vez el objetivo anual.

Si aplicas esta metodología anualmente, conseguirás alcanzar los objetivos estratégicos de la compañía. Además, al ir revisando periódicamente la hoja de ruta, podremos realizar los ajustes necesarios ante eventuales desviaciones.

KPI

Los KPI «Key Performance Indicator» son indicadores de rendimiento y no debes confundirlos con los OKR. Estos últimos marcan el rumbo a seguir para alcanzar un objetivo global de la empresa. Los OKR trabajan en un plano estratégico. Mientras que los KPI lo hacen en un plano táctico: miden el funcionamiento, rendimiento, progreso o éxito de una actividad o acción que se está ejecutando.

Vamos a emplear los KPI para medir los resultados clave que hemos planteado al definir el cuadro de OKR. Por lo que es importante elegir bien cuáles van a ser estos indicadores. Piensa que no podemos corregir lo que no sabemos medir.

Ramon Corral, en su libro KPIs útiles: Diseña Indicadores operativos que realmente sirvan para mejorar, nos da una serie de recomendaciones a la hora de establecer los KPI, que de forma resumida vienen a decir:

  • Evita que la medición del KPI no conlleve acciones correctivas. Es decir, no midas lo que no vas a mejorar.
  • No colecciones KPI, busca siempre la relación efecto-causa entre los objetivos y los indicadores.
  • Escoge pocos y que sean relevantes.
  • Huye de los KPI que miden una parte poco relevante del proceso.
  • Primero define objetivos, luego los indicadores.
  • Mide aspectos relevantes para el cliente.
  • Que el indicador no se convierta en el objetivo.
  • Emplea datos fiables y representativos que seas capaz de medir con relativa facilidad.

Conclusiones.

Por lo tanto aunque OKR y KPI pueden ir de la mano, es necesario conocer estas diferencias para saber aplicarlos correctamente. Recuerda que los OKR son estratégico y definen objetivos. Los KPI son tácticos y representan los indicadores necesarios para evaluar y medir dichos objetivos. Un KPI nunca debe ser considerado un objetivo.

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